Privacidad, algoritmos, razonamiento, decisiones automáticas, intuición, persuasión y poder. Sin convertir cada artículo en una clase de informática.
Esta sección no va de aprender prompts. Va de entender qué cambia cuando una máquina empieza a conocerte, recomendarte, clasificarte o convencerte.
Lector de Silencios · Una trilogía de TeLaCuelan
Tres lecturas sobre lo que guardamos, el tiempo que perdemos defendiéndolo y los retratos que otros construyen de nosotros. También cuando nos equivocamos.
No guardamos solo datos en el teléfono. Guardamos a quienes queremos, lo que nos cuesta decir y el derecho a equivocarnos sin público.
Leer la primera parte → Parte 2 · Devolver la cargaNo siempre pulsamos «aceptar» porque queramos. A veces solo queremos volver a la vida. TeLaCuelan nace para ayudar, no para juzgarnos.
Leer la segunda parte → Parte 3 · Las cámaras que no son cámarasNo necesitan una imagen para construir un retrato. ¿Quién responde cuando ese retrato se equivoca?
Leer la tercera parte →Por qué la publicidad puede parecer que te oye cuando en realidad dispone de otras formas de conocerte.
Medios escritos por IA, firmas que no existen y fotos que nunca se tomaron: cómo se maquilla una noticia sin mentir en los datos.
No todos razonamos igual. Y antes de enseñar a una IA a razonar bien hay que decidir quién define ese bien.
¿Puede una máquina reunir perspectivas, sentidos, intuición y datos hasta razonar mejor que nosotros juntos?
La herramienta quita fricción, pero no fabrica automáticamente experiencia, juicio ni criterio.
Por qué una herramienta de confianza debe recoger menos, no pedir confianza ciega.
Una respuesta útil también sabe decir “no lo sé” y enseñar por qué faltan datos.
El problema no es que la IA piense como nosotros. El problema empieza cuando dejamos de preguntarnos desde qué premisas piensa.