TeLaCuelan · Manifiesto
No tienes
dos minutos
Un texto para quien no tiene tiempo de leerlo.
Sobre todo para ese.
Vas a leer esto con prisa, a medias, mientras haces otra cosa y con un pie ya fuera. Y por eso, exactamente por eso, algún día te van a timar. No es una amenaza. Es una probabilidad muy alta.
Te lo cuento desde dentro. Repartimos un salvavidas: gratis, para cualquiera, dos clics y ni uno más. Vídeos de dos minutos. Vuelvo a los días, y la gente me dice lo mismo, con la misma cara de disculpa: «no he tenido tiempo».
No has tenido tiempo. Ya.
No tuviste dos minutos para no perder tus ahorros. Pero tuviste dos horas para el móvil. Cuatrocientas historias. Una docena de reels. Un scroll tan largo que ni recuerdas dónde empezó. Tiempo tenías. Tiempo tienes. Lo que pasa es que ya se lo habías dado a otro. A alguien que lo revende. Y encima le diste las gracias con un «me encanta».
«No tengo tiempo» es la mentira más elegante de nuestra época. Suena a persona importante, a vida llena. Pero no estás lleno. Estás ocupado, que no es lo mismo. Ocupado es lo que le pasa a una silla.
Los mayores me dicen que están muy liados. Liados con cosas que la semana que viene ni recordarán. Los jóvenes ni contestan: perder quince minutos leyendo les parece un atraco, mientras regalan cuatro horas al scroll sin pestañear. Y luego, todos, mayores y jóvenes, sueltan la misma frase cuando pican: «con lo listo que soy, cómo he caído».
No caíste por tonto. Caíste por rápido.
Con el pulgar ya en el botón y la cabeza en otras siete cosas. Te faltaron dos segundos. Los dos segundos que nunca tienes.
Y ahora la parte que duele, así que agárrate: no es solo que no tengas tiempo de protegerte. Es que hace tanto que no paras, que ya ni sabes adónde vas. Corres, sí. Muchísimo. ¿Hacia dónde? Ni idea. Confundiste el acelerador con el mapa. Estar ocupado no es estar vivo. Moverse no es avanzar. Y una mente que no para jamás es la más fácil de conducir. Eso no es casualidad: hay quien gana dinero con que no pares, con que no pienses, con que sigas deslizando.
Así que no. No te pido que leas la tesis. No te pido quince minutos que no me vas a dar. Ni dos. Te pido dos segundos.
Porque la estafa no gana por lista. Gana por rápida, y por encontrarte más rápido todavía. TeLaCuelan no quiere tu tiempo, bastante te lo roban ya. Solo quiere devolverte dos segundos en el instante exacto en que intentan quitártelo todo.
No tienes tiempo. Lo sé.
Ya no lo tiene nadie.
Por eso te van a pillar.
A no ser que, por una vez, por dos segundos, pares.
TeLaCuelan · Desconfía con criterio. Empieza por parar.
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